Vida saludable
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Marysville
La historia en la Y de Jenny: Pertenencia, fortaleza y un nuevo comienzo

Tras sufrir una pérdida personal en 2020, el mundo de Jenny pareció derrumbarse a su alrededor. El dolor, el aislamiento y la tensión financiera de la pandemia hicieron que la vida cotidiana pareciera insuperable. Como madre ama de casa, cargaba con el peso de cuidar a sus hijos mientras luchaba económica y emocionalmente.
Dos años más tarde, su hermana intervino. «Vas a ir a la YMCA», insistió, negándose a marcharse hasta que Jenny condujera a la YMCA Familiar de Marysville para solicitar una beca de membresía en la Y. Nerviosa y avergonzada, Jenny esperaba ser juzgada por solicitar una beca. En su lugar, se encontró con una integrante del personal muy acogedora que hizo que el proceso fuera sencillo y sin complicaciones.
A sus hijos les entusiasmaba la idea de explorar la Zona de Niños (Kids Zone), y esa emoción la hizo volver a la mañana siguiente. Lo que comenzó como unos pasos vacilantes en la Y pronto se convirtió en visitas diarias. Mientras sus hijos jugaban, Jenny empezó a sanar. «Caminaba hacia la sala de pesas y veía la clase de Group Fight, y pensaba: "Ojalá yo fuera el tipo de persona que toma esa clase. Un día voy a intentar entrar ahí"».
Esa decisión lo cambió todo. Cuando llegó el año nuevo, se sintió motivada a tener una meta por la cual esforzarse.
Clase tras clase, Jenny pasó de la última fila a la primera. Su monitora elogió sus progresos, diciéndole que se estaba fortaleciendo física, mental y emocionalmente. «Un objeto en movimiento se mantiene en movimiento», afirma. «Simplemente seguí avanzando». Con cada entrenamiento, encontró amistad, confianza y esperanza.
Con el tiempo, Jenny se unió al equipo de la Y como empleada a tiempo completo. El lugar que una vez la ayudó a reconstruir su vida se convirtió en su carrera y su vocación. Desde el personal de la Zona de Niños recordándole que es una buena madre, hasta su instructora de ejercicio grupal animándola. Ella cuenta que todos aumentaron su confianza, haciendo que quisiera seguir regresando.
Tras dar la bienvenida a su tercer hijo en 2024, Jenny volvió a apoyarse en la comunidad de la Y. Animada por sus compañeros de trabajo, se unió a Athlete 30, un entrenamiento de 30 minutos, dos veces por semana, que se adapta a su nuevo ritmo de vida. Esto reavivó su motivación y la ayudó a reconectarse con su salud y su seguridad en sí misma.
En junio de 2025, decidió realizarse el Análisis de Composición Corporal (BCA), una herramienta complementaria para los miembros que ayuda a realizar un seguimiento del progreso. Y a lo largo del verano, perdió 20 libras y un 5% de grasa corporal, casi volviendo a su peso anterior al bebé.
El análisis BCA la ayudó a mantenerse motivada. Cuenta que la capacidad de progresar trajo de vuelta a la Jenny de antes, y la emoción de tener una meta por la cual trabajar la animaba.
Todo empezó cuando Jenny cruzó las puertas de la Y de Marysville y se unió a la Y. «Me siento muy empoderada desde que me uní a la Y», dice Jenny. «Ha influido en mi personalidad, en mi carácter y en lo que creo que puedo lograr».



