Actividades acuáticas
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Everett
La historia de Cindy en la Y

Tres años después de su derrame cerebral, Cindy tenía miedo de vivir su vida.
Sabía que tenía que haber algo más que quedarse en casa, aislada e insegura sobre lo que vendría después. Esa búsqueda la llevó a la Y.
Una conversación con un miembro del personal lo cambió todo. Él le compartió su propio camino hacia la salud, la animó a regresar y la hizo creer que podía empezar de nuevo.
Durante una semana, Cindy se decía a sí misma: mañana.
Y entonces llegó el mañana.
Tres meses después, no ha dejado de venir.
Cuando Cindy entró por primera vez a la piscina de natación, no podía nadar ni media vuelta. Hoy hace 16. Ha encontrado fuerza en las clases de gimnasia acuática, confianza en el movimiento y alegría al esforzarse más de lo que creía posible.
Pero para Cindy, la Y es mucho más que ejercicio.
“Es familia”, dice.
Cada día, la saludan por su nombre. Cada día, la animan a dar una vuelta más, un paso más, una oportunidad más para ella misma.
Lo que Cindy encontró en la Y no fue solo un lugar para mejorar su salud. Encontró pertenencia, apoyo y una comunidad que le recuerda que es vista, valorada y capaz.




